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Amenazados diez mil puestos de trabajo en el campo venezolano / Jorge Euclídes Ramírez

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Amenazados diez mil puestos de trabajo en el campo venezolano / Jorge Euclídes Ramírez

La importación de azúcar refinada desde Brasil amenaza la siembra y la industria de caña en Venezuela. Es muy simple, actualmente hay 110 mil toneladas de azúcar almacenadas y listas para su venta, aportadas por los seis centrales azucareros que se mantienen en pie, a nivel nacional había 16. Con esta cantidad de producto se abastece al país durante dos meses. El azúcar producido en Venezuela paga todos los impuestos establecidos por ley, el azúcar importado viene con varias exoneraciones. El azúcar venezolano es resultado del esfuerzo de más de diez mil trabajadores de campo y fábrica y su calidad viene dada por escrupulosos procesos, controlados y certificados por las instancias técnicas del Estado venezolano. El azúcar importado es parte de los cuantiosos excedentes que arroja la producción brasileña, es desechada en su país de origen porque es amarillenta, apelmazada, con niveles de humedad muy por encima de los estándares de consumo de los hogares venezolanos. Al tener todas estas características hace que rinda muy poco y por ello termina saliendo mucho más cara, así la vendan a menor precio.

 

De manera muy diligente la directiva de FESOCA, encabezada por el economista José Ricardo Álvarez, se reunió con el Ministro de Agricultura, General Vladimir Padrino López, para plantearle el caso y este respondió que él no autorizaría la entrada de esa azúcar a Venezuela. Ojala y cumpla su palabra, aunque ya los barcos están en puerto y los importadores tienen todo listo para su traslado, incluso el transporte que la llevará hasta los almacenes de los mayoristas.

Es de recordar que durante los últimos años los productores de caña en Venezuela han realizado cuantiosas inversiones para aumentar su producción, amparados en el ofrecimiento oficial de que respetarían los precios sustentables y se comprometían a no dar más licencias de importación de azúcar refinada. Por ello subieron la producción a cuatro millones y medio de toneladas y tienen previsto elevarla a seis millones para la próxima temporada.

Si se concreta el proceso de importaciones de azúcar refinada todo el sector de la cañicultura recibiría un impacto demoledor que echaría por los suelos el esfuerzo continuado de varios años de inversión, por ello es importante que el ministro  Padrino López cumpla su oferta de impedir que el producto brasileño entre al mercado venezolano.

En Venezuela se produce el 60 por ciento del azúcar que se consume y el compromiso oficial es que el resto se importe, como azúcar cruda, para ser refinada en los centrales que se mantienen funcionando, para que la industria no salga perjudicada y pueda mantener sus cuentas equilibradas.

En resumen, el sector de la caña en Venezuela uno de los pocos que ha reinvertido sus ganancias, que apuesta a la recuperación plena de la economía venezolana, que da trabajo a más de diez mil venezolanos, afronta la grave amenaza de ser abatido por importaciones, de mala calidad, con exoneración de impuestos y sin control sanitario. La Federación de Sociedades de Cañicultores expuso el caso ante el gobierno nacional, está en manos de las autoridades el que se evite una tragedia de empleo en el campo venezolano, la cual se sumaría al cuadro general de crisis nacional, sobre el cual está diseñada una ruta de recuperación con el apoyo de Estados Unidos.

 

El Impulso

 

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