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La deuda golpea al agro de Estados Unidos y abre una ventana comercial para Latinoamérica

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La deuda golpea al agro de Estados Unidos y abre una ventana comercial para Latinoamérica

Estados Unidos.- El campo estadounidense enfrentará la campaña 2027 con tasas de interés elevadas, altos costos de producción y una presión creciente sobre el endeudamiento de los productores. Así lo revela la última encuesta del Farm Journal Ag Economists’ Monthly Monitor, realizada en julio entre economistas agrícolas de Estados Unidos. El fenómeno, lejos de ser un problema exclusivamente doméstico, podría reconfigurar la competencia global y abrir oportunidades —y también riesgos— para productores desde México hasta la Patagonia.

 

Cuando la deuda pesa más que el precio de los granos

A diferencia de otras crisis agrícolas del pasado, el problema central hoy no es únicamente el precio de los commodities, sino el financiamiento. Once de los quince economistas consultados por Farm Journal creen que las tasas de interés para créditos operativos agrícolas volverán a subir en 2027, y ninguno de los encuestados espera una reducción. La capacidad de pago de los créditos agrícolas se transformó, según los propios economistas, en el principal indicador para anticipar la verdadera salud financiera del sector.

Esto importa para América Latina porque Estados Unidos sigue siendo uno de los mayores exportadores agrícolas del mundo y uno de los principales formadores de precios internacionales. Cuando sus productores reducen inversiones, achican el área sembrada o plantada, o enfrentan mayores dificultades financieras, el efecto termina reflejándose en los mercados globales, con impacto directo sobre productores de granos, café, arroz, caña de azúcar, frutas, hortalizas y ganadería en países como México, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina.

Menos inversión en EE.UU., más espacio para Latinoamérica

Un agricultor estadounidense que enfrenta mayores costos financieros tiende a invertir menos en tecnología, maquinaria, infraestructura o expansión del área sembrada y del área plantada. Esa contracción puede modificar la oferta futura de granos y de cultivos permanentes, abriendo espacios comerciales concretos para los exportadores latinoamericanos, especialmente en los mercados donde compiten de forma directa con Estados Unidos.

El escenario de insumos tampoco ayuda al productor estadounidense: 69% de los economistas consultados espera que fertilizantes, semillas y agroquímicos se mantengan en niveles elevados durante 2027, y otro 19% anticipa nuevos incrementos. Solo un 12% prevé algún alivio moderado, y nadie proyecta una caída significativa. Este dato también golpea a la región, ya que la mayoría de los países latinoamericanos continúa dependiendo de fertilizantes importados, por lo que cualquier tensión en esos mercados repercute directamente sobre la rentabilidad de sus propios productores.

El maíz, el cultivo con mayor riesgo

Al ser consultados sobre qué cultivo enfrenta el mayor riesgo de pérdidas económicas en 2027, el maíz encabezó ampliamente las respuestas con 38%, seguido por el algodón (25%) y el trigo (19%). El dato es especialmente relevante para la región: México, Brasil, Argentina, Paraguay y Bolivia producen millones de toneladas de maíz cada año, mientras que Colombia, Perú, Ecuador y varios países de Centroamérica dependen en gran medida de las importaciones para abastecer su industria pecuaria. Cualquier ajuste en el área sembrada o en la producción estadounidense de maíz puede alterar el equilibrio del mercado y modificar los costos de alimentación animal en toda la región.

Un posible paquete de ayuda, con efectos ambiguos

La encuesta también aborda un eventual paquete de ayuda del gobierno estadounidense de entre US$12.000 y US$20.000 millones. El 43% de los economistas cree que serviría principalmente para sostener el capital de trabajo de los productores, mientras que un 36% advierte que podría terminar impulsando aún más el valor de la tierra y los arriendos agrícolas, tanto en área sembrada como en área plantada, y un 21% considera que simplemente retrasaría los ajustes naturales del mercado. Además, seis de cada diez economistas consideran que los pagos extraordinarios del gobierno ya están retrasando el ajuste natural de los costos de producción, reduciendo la competitividad de Estados Unidos frente a otros países agrícolas.

Una oportunidad que exige cautela

Pese a este panorama, la percepción sobre la economía agrícola estadounidense mejoró respecto de meses anteriores: 56% de los economistas la considera mejor que hace un mes, y 44% espera una mejora gradual durante el próximo año. Para los grandes exportadores de granos de la región, como Brasil y Argentina, el escenario podría traducirse en mayor competitividad si Estados Unidos pierde participación en algunos mercados, aunque también deberán convivir con un contexto de alta volatilidad en fertilizantes, energía y financiamiento, mientras el resto de los países de la región sigue de cerca cómo estas decisiones estadounidenses sobre su área sembrada y área plantada terminan influyendo sobre toda la cadena agroalimentaria latinoamericana.

Fuentes: Farm Journal Ag Economists’ Monthly Monitor, Portal Agro Chile, Agrolatam.

por Juan Lagos

 

Diario Agrícola

 

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