Internacionales
El agro encabeza la notable expansión del sector externo
Argentina.- El campo argentino aportó al país 9.698 millones de dólares en exportaciones en los primeros cuatro meses de 2026.
“No estamos ante un mero rebote sino ante una transformación estructural“, afirma el autor.
Las exportaciones argentinas van a superar U$S 100.000 millones este año, mientras que ascendieron a U$S 87.000 millones en 2025, lo que implica un alza de 13.8%.
Los datos específicos de los primeros 4 meses de este año muestran nítidamente este camino de expansión: en este período el superávit trepó a U$S 8.300 millones, mientras que en igual etapa de 2025 alcanzó a U$S 1.300 millones, un alza de 21%.
Todo esto acompañado de un alza de las exportaciones energéticas (Vaca Muerta) de casi U$S 5.500 millones en los primeros 4 meses de este año; y de todo este aumento de excepción el sector agroalimentario representa casi la mitad, en tanto que las ventas industriales representaron 20%.
Este es un punto que es preciso subrayar: gracias a los ajustes internos y a su búsqueda sistemática de adecuación a las nuevas condiciones nacionales e internacionales – claramente comprendidas como irreversibles – hay un sector creciente de la industria que está elevando sus ventas externas; y que parece haber dejado atrás las actitudes puramente negativistas y de nostalgia por un mundo que ha dejado de existir definitivamente, y que era sinónimo de economía cerrada, depresiva, incapaz de crecer sostenidamente, mega o híper-inflacionaria, y que ha estado vigente en los últimos 15 años.
Se puede resumir la situación del sector externo de la Argentina, que es la clave de su expansión sostenida en el largo plazo, en los siguientes términos: el agro argentino aportó al país U$S 9.698 millones en los primeros 4 meses de 2026, en tanto que la dupla energo-minera logró U$S 8.129 millones, lo que implica que esa notable combinación puede aportar un campo argentino por año; y en el periodo 2027/2030 es capaz de sumar otras 2 unidades.
Esto significa que la Argentina está terminando – o quizás ya lo ha hecho – con la “crisis del sector externo”, usualmente denominada “estrangulamiento de la balanza de pagos”, y que frustró su crecimiento sostenido desde la segunda presidencia de Perón.
En la Argentina sucede algo extraordinariamente importante y que está a la vista: este notable superávit comercial está acompañado por un superávit fiscal y de cuenta corriente, lo que arrastra el crecimiento de la economía en general; y por eso éste es el tercer año consecutivo de expansión continuada, tras 15 años de estancamiento mega-inflacionario.
La producción agroalimentaria obtendría un récord de más de U$S 50.000 millones este año; y esto no es el resultado de una etapa de “buen clima”, sino que es parte de la apertura de la economía, la desregulación generalizada, y las reformas estructurales, todas ellas irreversibles (ejemplo: reforma laboral) que arrastran inexorablemente a la producción argentina a su integración plena con la economía mundial más avanzada.
Esta, a su vez, está experimentando el surgimiento de un nuevo orden global encabezado por EE.UU, y asociado con China; y la participación argentina en este nuevo orden a través de una alianza con EE.UU ha sido un acierto extraordinario del gobierno de Javier Milei.
También en los últimos 2 años se ha alentado la libre expansión de los sectores energéticos y mineros, que han arrastrado una oleada de inversiones extranjeras de enorme y creciente magnitud a través del RIGI.
Una empresa estadounidense, que es una de las grandes transnacionales del mundo, acaba de anunciar una inversión en energía de U$S 13.000 millones a ejecutar en 5 años.
También han comenzado movimientos para transnacionalizar la Cuenca Lechera argentina, que en términos ecológicos es la mejor del mundo, y cuyo centro productivo y científico es Villa María, Córdoba.
En síntesis, como ha querido siempre el agro argentino, no estamos ante un simple movimiento cíclico (un mero rebote) sino ante una transformación estructural que integra definitivamente al país en la economía global más avanzada.
Dicho brevemente: la “Argentina posible” comienza a tornarse realidad; y los U$S 100.000 millones de exportaciones de este año se convierten en el piso de la Argentina que viene en un mundo cada vez más integrado.
Dice Chesterton: “Este es un mundo tan raro que incluso si una actúa correctamente las cosas pueden salir bien”.
Lea También: México supera 4.8 millones de toneladas de azúcar en 2026
Forma parte de nuestro canal en Telegram y mantente informado del acontecer Agropecuario de Venezuela y Latinoamérica en: Visión Agropecuaria

