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¿Cómo conservar el queso? Conoce los errores más comunes al guardarlo

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Para conservar bien este preciado producto, tenemos que seguir algunos consejos.

El queso es un clásico de nuestra dieta. Se trata de un producto obtenido por maduración de la cuajada de la leche con características propias para cada uno de los tipos según su origen o método de fabricación.

La existencia del queso en la península ibérica se remonta a la época de los primeros pobladores: árabes, celtas, romanos… Según explica la Fundación Española de la Nutrición (FEN), cada uno de estos pueblos, aportó a lo largo de la historia soluciones para llegar a las actuales y diferentes variedades de quesos.

Diferencias entre quesos

En la actualidad, encontramos una gran variedad de quesos en el mercado, tanto que es difícil decidirse. Las diferencias en la composición de unos quesos y otros radican en la materia prima, del proceso de elaboración (adición de aditivos o ingredientes) y de la maduración (fresco, semicurado y curado). Por ejemplo, en los quesos manchegos se parte de leche de oveja y está prohibida la adición de caseinatos, leche en polvo y materia grasa.

Queremos que los quesos nos duren. Sin embargo, a menudo cometemos algunos errores sin saber que eso puede perjudicar al producto. Estos son los errores más comunes que cometes al guardar el queso.

1. Utilizar un papel inadecuado

Existen diversos tipos de papel que utilizamos para envolver los productos o los alimentos antes de guardarlos. Uno de los más populares es el de aluminio, aquella capa fina de este elemento químico sumamente flexible que se utiliza para casi todo.

No obstante, aquellos que realmente saben de queso descartan por completo el uso de este tipo de papel para conservarlo. El argumento es que impediremos que transpire y lo estaremos ahogando.

Sucede lo mismo con el plástico. Envolverlo en el típico film de cocina es un error por el mismo motivo, impediremos que transpire y por lo tanto perderá algunas de sus propiedades organolépticas.

La mejor opción es envolver el trozo de queso con papel de horno no metalizado o papel de manteca antes de meterlo en la nevera. Si además tiene algún tipo de microperforación, mejor que mejor.

2. Envasar al vacío

Esta opción se antoja como una buena idea para garantizar la conservación de un trozo de queso, pero nada más lejos de la realidad. Si envolverlo con film de plástico o papel de aluminio ya es una mala idea, envasarlo al vacío es todavía peor.

Se puede adquirir así en el supermercado o en nuestro establecimiento de confianza, pero al llegar a casa lo mejor es cambiarlo a otro papel e introducirlo en la nevera para su conservación.

3. Contenedor hermético

¿Quién no ha encontrado en las tiendas y en neveras ajenas el mítico contenedor hermético en el que guardar el queso? Parece una gran idea, especialmente si en casa tenemos algunos de esos quesos deliciosos a la vez que fuertes de aroma.

No obstante, los expertos en la materia se ponen las manos a la cabeza con esta idea. Consideran que no es la mejor solución para conservarlo, a menos que antes de meterlo se envuelva en papel de horno.

4. Dejarlo en la nevera

Al contrario de lo que se suele pensar, guardar el queso en el frigorífico no siempre es la mejor idea. Si no nos queda más remedio que hacerlo, debemos retirarlo media hora antes de consumirlos para que estén a temperatura ambiente.

Mundo Deportivo

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