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Nuevos modos de consumo en Francia: menos, mejor y más ecológico

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Los surtidores de productos de limpieza y cosméticos a granel de la tienda parisina The Naked Shop. © Lucía Valentín

Francia.- A los franceses les preocupa el medioambiente y quieren consumir menos y mejor. Es lo que revela el barómetro de 2021 de la agencia estatal para la transición ecológica de Francia. La reciente crisis sanitaria y económica ha acelerado una tendencia que se viene observando desde hace años y que ha llevado a la aparición de modos de consumo alternativos. Reportaje en los lugares más originales en París. 

 

 

Imaginen un bar de cerveza, un enorme bar de cerveza, con todos sus grifos alineados. En total, hay una treintena. Eso es The Naked Shop. Salvo que, en vez de cerveza, sus grifos o llaves sirven productos de limpieza a granel. Es el sueño hecho realidad de María Mella, una dominicana de 35 años afincada en Francia desde hace una década. Llegó a París como abogada para estudiar un máster y se quedó en tierras francesas por amor.

En Francia empezó a interesarse por el medioambiente y por una de sus tendencias más en boga, el “zero waste”, que en español se traduce por “basura cero” o “residuo cero”. Se hizo compradora asidua de productos alimentarios a granel, que permiten al consumidor servirse exactamente la cantidad que desea, en un embalaje reutilizable. Pero pronto se dio cuenta de que no existía una alternativa similar para los productos líquidos, ya sea de limpieza o de higiene. Y ahí empezó a soñar con una tienda que pudiera vender todos esos productos. Su propia tienda.

Un sueño que seis meses después se había transformado en realidad, pero antes hubo que salvar un gran escollo: ¿de dónde sacar los grifos que servirían los productos a granel líquido? María no encontró nada en el mercado que se pareciera a lo que ella buscaba. Así que, ni corta ni perezosa, lo inventó, gracias a su esposo ingeniero. “Yo quería algo que fuera bastante minimalista, que diera un aspecto de seguridad al cliente, de cuidado, porque al fin y al cabo son productos cosméticos y de limpieza,” apunta María.

María Mella, fundadora de The Naked Shop, delante de los surtidores de productos de limpieza a granel de su tienda. © Lucía Valentín
El resultado son unas máquinas con largos surtidores negros, como cuellos de cisnes. En la “panza” esconden unos bidones que contienen varias decenas de litros de productos como detergente, suavizante para la ropa, vinagre blanco o champú.  

Una pantalla permite que el cliente vea el precio de la cantidad que se ha servido, ya sea en su propia botella o en una adquirida en The Naked Shop, que es de vidrio y retornable. Se le reembolsará si un día la devuelve. Charlotte ha venido con una de estas botellas a buscar más detergente y vinagre blanco. “Comprar a granel forma parte de mi modo de vida “residuo cero”. Con otros conocidos nos pusimos un desafío durante el confinamiento por el coronavirus: reducir nuestros desechos. Así dimos con esta tienda. Nos permite reemplazar los productos tradicionales de limpieza del hogar y producimos menos basura, en particular embalajes.”

El granel líquido es el corazón de The Naked Shop, todo un éxito desde su primer año de existencia. Ahora el negocio está en plena expansión. En 2021 abrieron su segunda tienda, la que visitó RFI. Es más grande, tiene 32 surtidores y acoge las oficinas del equipo que trabaja duro para ampliar poco a poco la oferta de productos, que hoy ya no es solo líquida. Hay jabones y champús sólidos, toallas higiénicas lavables, materias primas para fabricar cosméticos e incluso maquillaje con estuche reutilizable. “Nuestra misión es ayudar a nuestra clientela a reducir sus desechos”, asegura María, convencida al 100% de que cada pequeño gesto puede ayudar a hacer frente a la crisis climática actual.

The Naked Shop también vende productos cosméticos sólidos como estos champús, que permiten reducir la cantidad de residuos generados en el hogar. © Lucía Valentín
De ahí que su empresa no solo venda productos más ecológicos, sino que promueva la ecología desde su propio modelo de negocio y su funcionamiento. “Tenemos que dar ejemplo, como tienda a granel, produciendo lo mínimo que podamos a nivel de desechos. Todos los grandes recipientes de los productos líquidos vuelven a ser rellenados por nuestro proveedor. Las cajas de cartón, o los reutilizamos nosotros para enviar nuestros pedidos online o los entregamos a una asociación que ayuda a las personas necesitadas a mudarse. Tratamos de encontrar una solución para cada posible desecho.” 

La venta a granel está cada vez más de moda en Francia. Casi un 40% de los hogares compra algún producto a granel, según un estudio que traza también el retrato robot de este tipo de consumidores. Suelen ser urbanitas que buscan reducir sus desechos y consumir con mayor conciencia. Pero ¿quizá no miran el precio? Porque los productos a granel y ecológicos suelen tener la mala fama de ser más caros.

Si nos ponemos a comparar precios, en The Naked Shop un litro de detergente concentrado cuesta unos 11 euros, un litro de champú unos 16. En un supermercado francés escogido al azar, un litro de detergente ecológico, pero no concentrado, cuesta 4 euros y un litro de champú, también ecológico, 7 euros. ¿Por qué esta diferencia de precio?

María Mella responde sin dudar a esta pregunta. “Nuestros productos son irreprochables a nivel de su composición, del envase y del servicio que proponemos. En algunos casos, no todos, los productos van a ser más caros que en un supermercado. Deberíamos preguntarnos por qué, en el supermercado o en otras tiendas, los productos son tan baratos. Deberíamos reflexionar sobre la calidad de lo que ponemos en nuestra piel, en nuestro cuerpo. Yo entiendo que a veces ciertos precios pueden chocar, pero nosotros, en la tienda, explicamos a los clientes, cada día, la calidad de nuestros productos. Es en realidad un debate mucho más amplio que solo un precio.”

María Mella, fundadora de The Naked Shop, utilizando los surtidores de productos de limpieza a granel de su tienda. © Lucía Valentín

El granel se está poco a poco democratizando, y la tendencia ha sido apoyada por los legisladores franceses en 2021. La ley clima recientemente adoptada obligará a los supermercados de más de 400m2 a ocupar el 20% de su superficie con distribuidores de venta a granel.

Deberíamos reflexionar sobre la calidad de lo que ponemos en nuestra piel, en nuestro cuerpo – María Mella

Los franceses buscan consumir productos de mejor calidad, pero también consumir menos. Tener productos más duraderos y poder reemplazarlos a precios más bajos. Es lo que propone Envie, una red de asociaciones que recupera electrodomésticos usados, los repara, y los vuelve a poner a la venta mucho más baratos. En la región parisina, su taller y su tienda se encuentran en Trappes, una localidad con un pasado obrero, marcado por el ferrocarril.

Eric Gastineau, director de Envie Trappes. © Lucía Valentín

Eric Gastineau es el director de la asociación en Trappes. “Cada día vamos a buscar los electrodomésticos viejos y usados a un centro logístico donde los dejan los transportistas. En Francia es obligatorio que los recuperen tras entregar un aparato nuevo a un particular. Nosotros los traemos a nuestro local, los probamos y evaluamos. Los electrodomésticos seleccionados entran en el taller para ser reparados, si tienen averías, o renovados, para que hacerlos más duraderos. Después los limpiamos y finalmente llegan a nuestra tienda, donde los vendemos casi a mitad de precio.”

En la práctica solo se revende un 15% de lo que llega hasta las puertas de Envie. Algunos aparatos son muy viejos y consumen demasiada electricidad o agua para los estándares actuales. Otros están demasiado rotos, por fuera o por dentro.

¿Qué pasa con los electrodomésticos que no han pasado el casting antes de entrar al taller? “Una parte de los que llegan no pueden ser reparados y los utilizamos como donantes de órganos, por así decirlo. Les sacamos todas las piezas y las usamos para dar una segunda vida a aquellos electrodomésticos que sí pueden ser revendidos,” apunta Eric Gastineau.

Los electrodomésticos que no han pasado el cásting en Envie Trappes y, tras haber sido vaciados de las piezas importantes, van a ser triturados reciclar sus materiales. © Lucía Valentín

Envie Trappes forma parte de una red francesa fundada en Estrasburgo en 1984, cuando todavía no se hablaba tanto del modelo de economía circular a la que pertenecen.

“La economía circular, que Envie implementó antes de saber que se llamaba así, tiene por objetivo evitar la utilización de nuevas materias primas para producir un objeto. El peso de un objeto nuevo es infinitamente menor que el peso de todas las materias primas que se han utilizado para crearlo. Además, la extracción de la materia prima y el transporte del objeto nuevo, a menudo desde China, tienen graves consecuencias para el medioambiente”, señala Eric Gastineau. “Cuando renovamos aquí un aparato, la materia prima, en realidad, es la mano de obra y el talento del técnico. Además, lo hacemos todo localmente: producción, transporte, etc. Nosotros vendemos solo en nuestra región. Son todos efectos positivos: ahorramos en materias primas, evitamos largos desplazamientos y creamos puestos de trabajo locales.”

Electrodomésticos esperando ser puestos a la venta en Envie Trappes. © Lucía Valentín
Ese es realmente el corazón de Envie, sus trabajadores, porque antes de pensar en la economía circular, los fundadores fueron pioneros de la economía social y solidaria. Los técnicos que reparan los electrodomésticos en Envie son personas que, por diversas razones, quedaron fuera del mercado de trabajo. La asociación les propone un contrato llamado de reinserción, financiado en parte por el estado francés, que les permite volver a la vida profesional  

“El contrato dura máximo dos años durante los cuales ayudamos a cada empleado con sus llamados frenos sociales: problemas de vivienda, de endeudamiento, de salud, etc. Además, construimos con ellos un proyecto profesional individual. Los acompañamos para que recuperen la confianza en sí mismos, que sepan integrarse en una empresa, que puedan hablar bien francés, si no es su lengua materna. El objetivo es que al final del camino salgan de aquí con un empleo o rumbo a una formación profesional.” 

Cuando renovamos aquí un aparato, la materia prima, en realidad, es la mano de obra y el talento del técnico – Eric Gastineau

Algunos de los empleados en contrato de inserción profesional acabarán siendo técnicos, mecánicos o electricistas. Profesiones cada vez más demandadas. Pero, en realidad, la mayoría parten hacia otros rumbos profesionales.

Justina, polaca de 41 años, reparando una secadora en Envie Trappes. © Lucía Valentín
Justina nació hace 41 años en Polonia, donde se quedó a las puertas de terminar un doctorado en biología. Llegó a Francia hace una década para trabajar en una investigación científica y por diversos problemas personales y familiares acabó sin trabajo y aislada, con un hijo con síndrome de Asperger. Envie le ha devuelto la esperanza. “Me siento mejor psicológicamente desde que trabajo y no estoy todo el día encerrada en casa. Aquí he conocido a muchos buenos compañeros de trabajo. Además, gracias a la asociación voy a obtener gratuitamente mi licencia para conducir.”  

La demanda de electrodomésticos de segunda mano reparados es cada vez mayor en Francia. Envie Trappes ha pasado de vender 2.000 aparatos al año a casi 5.000. Una evolución que se ha producido en menos de una década y que está empujando a Envie a crecer, a agrandarse, a renovar más electrodomésticos para responder a la demanda.

Pero con cuidado, según Eric Gastineau. “Nuestro proyecto está completamente centrado sobre las personas que trabajan aquí. Nuestros objetivos en materia social están cada vez más en fase con nuestras metas medioambientales, pero ninguna sobrepasa a la otra. El modelo de economía circular no debe hacer que perdamos de vista nuestro objetivo principal en Envie es ayudar a las personas excluidas socialmente. Para que, a través del trabajo, recuperen su lugar en la sociedad.” 

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