Opinión
Maduro no hace mercado / JOSÉ DIONISIO SOLÓRZANO
Mientras nuestros niños desfallecen del hambre, mientras nuestros jóvenes no van al colegio porque estudiar con el estómago vacío no es una opción para nadie
Nicolás Maduro no hace mercado o por lo menos no adquiere sus víveres en los principales mercados populares de nuestras ciudades.
Ir al Mercado Municipal en Puerto La Cruz es una tragedia; la inflación se abraza con la especulación, y ambas destruyen la capacidad adquisitiva de los consumidores.
El precio de los vegetales cambian según el día y el horario, igual ocurre con las verduras y con los aliños. Todo un reto comprar alimentos en estos días.
Con cada aumento de salario mínimo, con cada anuncio económico que hace Nicolás la situación para el bolsillo de los venezolanos empeora de una forma drástica y cruel.
Un kilo de carne supera los Bs. 28.000 y el kilo de pollo, el más económico, no baja de Bs. 14.000. Todo esto es una evidente obra de un socialismo que nos está matando de hambre a todos.
Supongo, en mi entender, que Nicolás Maduro no visita ningún expendio de comidas. Mercados, supermercados, abastos, bodegas y centros de venta de asiáticos, deben ser terrenos inexplorados para aquel que se encuentra en las mieles del poder.
El precio del pescado es increíble e impagable; los venezolanos viven comiendo sardinas porque es lo único que pueden medio comprar, a pesar que recién los expendedores subieron el costo de éstas escudados en las Fiestas de la Virgen del Valle.
Cuando en la vida los venezolanos tenían que satisfacer su apetito a punta de sardinas y ocumo; en otros tiempos en la más humilde de las casas los sábados era dedicado al sancocho o la parrilla, pero esto se convirtió en leyenda.
Nicolás Maduro si hace mercado debe ser en Aruba o Curazao, por lo cercano en un vuelo presidencial. Algo así como el paseo que hacen los jerarcas del régimen a París, Madrid, Miami, Nueva York, y otras metrópolis del capitalismo.
Mientras nuestros niños desfallecen del hambre, mientras nuestros jóvenes no van al colegio porque estudiar con el estómago vacío no es una opción para nadie. Existen unos que gozan un mundo con la desgracia del pueblo.
En estos días las madres dan a luz a pequeños que mueren al nacer, o ellas, junto a sus descendientes, padecen de desnutrición aguda. Y esto mientras los que disfrutan del poder, engordan sin parar.
Estoy convencido que Cilia Flores o Delcy Rodríguez no tienen que hacer muchos esfuerzos para conseguir prendas de vestir de diseñador y menos para encabezar comilonas de alta cocina y platillos gourmet.
Pero, en la zona alta de Puerto La Cruz el hambre se une a la carencia de dinero y la imposibilidad de costear el precio de un kilo de carne molida con espagueti.
Esta es la situación que nos explota en la cara. Aquellos que dicen “así es que se gobierna” apoyan la sinvergüencería de un régimen que juega con la necesidad de 30 millones de personas.
JOSÉ DIONISIO SOLÓRZANO @jdsolorzano
TalCualDigital

