La problemática de la caficultura en Venezuela (2021)

La problemática de la caficultura en Venezuela (2021)

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Inexistencia de una Política Cafetera desde los años sesenta. Ausencia de una política rectora a largo plazo y con un objetivo de proyección estratégica internacional. Falta de compromiso, pobre capacidad gerencial, seriedad, objetivos, metas y estrategias claras de parte del Ministerio de Agricultura y la Corporación Venezolana del Café (CVC).

Un peligroso doble rol de la CVC, en su condición de ente rector e industrial, que dificulta una decisión imparcial que no perjudique al productor, el eslabón más débil de la cadena. Una vocería de caficultores designada y tutelada por la CVC que no obedece a los intereses colectivos del productor ni son el resultado de la libre elección de las bases.

Reducción progresiva del consumo interno de café. Pérdida gradual de la calidad del café causado por una mínima diferencia de los precios en las diferentes calidades de café adquiridas por la gran industria torrefactora y que se inició luego de la liberación del monopolio del comercio del café por parte del Fondo Nacional del Café en los años noventa. Ausencia de incentivos para los caficultores en lo que respecta a la producción de café por calidad desde la creación de la Corporación Venezolana del Café.

Burocratismo, corrupción y generalizada impunidad en los diferentes actores públicos responsables de ejecutar y/o impulsar las acciones vinculadas con el sector. Cierre de las exportaciones de café durante diecinueve años (2001-2020) y, actualmente (2021), reducidas a la inobjetable intermediación y participación de la CVC. Un Estado que no fomenta, mediante Decretos o leyes, la organización de base, genuina, democrática y participativa que empodere a los caficultores del país y les garantice el necesario poder de negociación que les permita apalancar el crecimiento y el desarrollo estratégico del subsector.

Un modelo cafetero basado en la productividad y no en la sostenibilidad, foráneo, dependiente e impuesto que obedece a grandes intereses de multinacionales y que dentro de su estructura de costos no incluye los diversos pasivos ambientales involucrados en el proceso agroproductivo. Un Estado, incapaz, que no fomenta la discusión y el debate necesario para la construcción de un modelo cafetero alternativo que incluya la agroecología, el agroturismo o la diversificación, la agroforesteria, o la cría alternativa de fauna nativa, los recursos fitogeneticos nativos u otras formas que consideren nuevas formas de energías alternativas (eólica, hídrica, solar). Ausencia de un servicio de extensión y asistencia técnica idóneos que permita la innovación y la adopción de nuevas tecnologías, realmente adaptadas a las distintas condiciones de los campos cafeteros. Una industria nacional (incluidas las empresas adscritas a la CVC) de poca innovación, carente de estrategias y visión empresarial para competir en el mercado mundial con alto valor agregado. Escasez de insumos agrícolas.

Cuarenta años de fijación de precios del café por parte del Estado, inferiores a los precios internacionales y que en la mayoría de los años no superan los costos de producción. Manipulación de los precios en el mercado interno del café por los grandes industriales (1992-2008) y presuntas prácticas de cartelización (2015-2021) bajo la sospechosa omisión de la CVC. Desigualdad en la capacidad de negociación de los actores de la cadena del café. Reciente (2019) implementación de dudosas certificaciones o controles sujetos a sumisión que no responden a criterios técnicos auditables.

Un subsector de poca rentabilidad. Inexistencia de materiales genéticos (variedades) regionalizados. Escasa investigación pertinente. Ausencia de la responsabilidad social empresarial de parte de los grandes industriales. Nula capitalización del rubro. Adaptación o reformulación de la legislación ambiental que incentive la agroforesteria en cafetales con fines de aprovechamiento maderable. Nulo seguimiento, medición y reconsideración de las pocas acciones emprendidas por el Estado en el sub sector. Ausencia de acciones predictivas que minimicen los efectos negativos en los posibles años de contingencia o de desastres naturales.

Nulo seguimiento de las bondades que puedan derivarse de las aleatorias mutaciones naturales del café, en la investigación en simbiontes, endosimbiontes, parasitoides y predatores naturales propios del agrosistema del café. Ausencia de certificación de las semillas de café. Nula evaluación de los lotes proveedores de semilla. Ausencia de certificación de viveristas. Escaso desarrollo y evaluación futura de materiales criollos o regionalización de los mismos. Prevalencia de un modelo de producción cafetero basado en la Revolución verde.

 

Ing. MSc. Freddy A. Colmenárez-Betancourt / Productor de café y Ex-Investigador del INIA  /  C.I. 11.585.479  /  fantonicb@gmail.com

 

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