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Noble oficio / Pedro Piñate

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Foto: @AndinoAgro

Entre los venezolanos de noble oficio, en justicia han de contarse de primeros nuestros agricultores y ganaderos. Y es que al cultivar la tierra y criar el ganado, producen los alimentos que el país requiere, haciendo de su sin igual oficio, labor de patria. Así aseguran la necesaria oferta al consumo siendo por tanto garantes de la seguridad alimentaria. Además tal como la FAO recién refiere, son verdaderos héroes de la alimentación pues superando muchas vicisitudes nos proporcionan alimentos a todos aún en tiempos de crisis.

 

Superando por décadas el desdén del centralismo por el campo, nuestros productores agropecuarios merecen el mejor reconocimiento ciudadano. A diferencia de las demás actividades económicas ancladas a las ciudades contando con las fuentes de insumos, de servicios públicos y de seguridad, las inversiones en fincas de todas ellas carecen. Sean pequeñas y medianas – las más, o grandes – las menos, cada agricultor, cada ganadero, está obligado a un extra esfuerzo, costos y riesgo permanentes de procura y transporte de insumos, productos y personas. En ello recorren grandes distancias por caminos rurales sin mayor mantenimiento a menudo intransitables. Debiendo generar su propia energía eléctrica en las fincas por la falta o deficiencias de la electricidad rural, y atender la mecanización de las labores, enfrentan últimamente la mayor dificultad jamás pensada en un país petrolero: abastecerse de suficiente combustibles aún a precios especulativos sobre el internacional ya bastante caro por cierto.

Requiriendo el noble oficio de particular vocación, esta suele descubrirse temprano en la niñez y juventud. En cuanto a la aptitud, puede desarrollarse antes de serlo, ayudando el estudio y definitivamente la experiencia de ser propietario y gerente de finca, cultivos y ganado. Como empresarios del campo contribuyen al desarrollo sostenible del país, posibilitando la lucha del hambre y la pobreza, la mejor salud y bienestar de todos, creando empleo estable rural, protegiendo el medio ambiente, la fauna, la flora y los recursos naturales. Trabajando hoy día la mayoría sin crédito en su propia cuenta y riesgo para abastecer las ciudades, tan noble oficio solo espera ganar lo justo y no perder, para poder así seguir produciendo. Algo que el populismo controlador no entiende.

Pedro Piñate 

 

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