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Natalia Corbalán: “Esto no va de agricultores y ganaderos, va de la supervivencia de toda la sociedad”
“Fundación Ingenio, más necesaria que nunca en un contexto como el actual, está muy consolidada”.
Natalia Corbalán está entregada a la defensa del campo, que está siendo víctima de grandes ataques pese a que es el único que garantiza nuestra soberanía alimentaria. Desde la dirección general de Fundación Ingenio y desde la portavocía nacional de SOS Rural, está mujer valiente se sitúa en el mascarón de proa de una lucha desigual que, durante los últimos seis años, le ha llevado por caminos pedregosos llenos de obstáculos. Pero la causa bien merece el esfuerzo, porque como ella misma dice, «esto no va de agricultores y ganaderos, esto va de la supervivencia de toda la sociedad».
Fundación Ingenio cumple seis años de existencia y, pese a las dificultades, parece un proyecto muy arraigado.
Fundación Ingenio está, sin duda, muy consolidada. El proyecto se encuentra en constante crecimiento, incluso como estructura, y es más necesario que nunca en un contexto como el actual, en el que hay que poner pie en pared contra las políticas de las distintas administraciones que se están cargando piedra a piedra al sector. Están utilizando a nuestros pequeños y medianos agricultores, que no olvidemos que son los verdaderos artífices de lo que comemos, como chivos expiatorios, sometiéndoles a una asfixia que, si nada lo impide, los aboca a la desaparición. Pero que nadie dude de que desde Fundación Ingenio no vamos a dejar nunca de defenderles, y lo haremos siempre desde la ciencia, los datos, el rigor y la mejora de la profesionalización de sus representantes. En este sentido, cabe recordar que una de nuestras principales líneas de trabajo pasa por la innovación, para lo que hemos creado la Agencia para la Innovación Agroalimentaria Ainnagro, una entidad impulsada por la Fundación Ingenio y por la almeriense Fundación Cellbitec enfocada, desde una vocación nacional, en promover la sostenibilidad, la biotecnología y la ingeniería genética en el sector agrícola.
¿Cuáles considera que han sido los principales logros de Fundación Ingenio desde su creación?
Fundación Ingenio es, ha sido y será la herramienta más útil en defensa del Mar Menor. Cuando se crea Fundación, partíamos de un escenario apocalíptico para los agricultores del Campo de Cartagena, a quienes los políticos señalaban con el dedo de forma interesada, acusándoles de ser los únicos culpables de la degradación medioambiental de la laguna. De este modo, las administraciones evitaban asumir su principal responsabilidad, cargando con todo el peso de la culpa a los agricultores. En este contexto, Fundación Ingenio une a todos los agricultores en defensa propia, pone en valor la actividad vital que desempeña la huerta de Europa y demuestra con datos, y no con opiniones, que el principal factor de degradación del Mar Menor no es, ni mucho menos, la agricultura. Así, gracias al trabajo de la Fundación Ingenio, las administraciones han invertido más de 300 millones de euros en la mejora de la red de saneamiento, en depuradoras o en tanques de tormentas que retengan las lluvias, logrando que la mayor laguna salada de Europa sea también la que más capacidad va a tener a nivel mundial para enfrentarse a la presión urbanística y a las actividades que la presionan. De este modo, la labor de Fundación Ingenio ha empoderado a los agricultores, que han pasado de estar en el foco de la criminalización a reivindicarse como el operador más útil a la hora de ayudar a la recuperación del Mar Menor. En otro orden de cosas, Fundación Ingenio se ha convertido también en el principal interlocutor del campo con las administraciones, denunciando asuntos clave para los agricultores como el lesivo Programa de actuación de zonas vulnerables a la contaminación por nitratos del Campo de Cartagena, las medidas cautelares dirigidas a los agricultores en el área del Mar Menor por parte de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) o la Ley de recuperación y protección del Mar Menor. Esta última, a la que nosotros llamamos ‘ley de destrucción de la agricultura’, contiene un régimen sancionador muy lesivo y discriminatorio con los agricultores del Campo de Cartagena que Fundación Ingenio no va a tolerar. Podemos decir, por tanto, que Fundación Ingenio es el único movimiento que ha informado e influido en la sociedad en general, y en los agricultores en particular, sobre normas que les afectan en su día a día, planteando un debate previo a su publicación que permite alinear al máximo la sostenibilidad del sector agrario con el medio ambiente. Todas estas cuestiones, abordadas siempre con la máxima honestidad y con una vocación supranacional, ha llevado a los pequeños y medianos agricultores a saber que Fundación Ingenio nunca les va a fallar, lo que genera un apoyo masivo que quedó patente en la convocatoria multitudinaria de octubre de 2022 en el Aquario de Torre Pacheco, que congregó a más de 3.000 agricultores.
SOS Rural es un movimiento independiente, autofinanciado, apartidista y libre
Natalia Corbalán
— Portavoz nacional de SOS Rural
Nos comenta que Fundación Ingenio no deja de expandirse, hasta el punto de que es el germen de otro proyecto del que usted es portavoz, SOS Rural, que tiene vocación nacional y que ya está logrando éxitos importantes. ¿Qué es SOS Rural y cómo surge?
SOS Rural es un movimiento independiente, autofinanciado, apartidista, libre y servidor del mundo rural y de su motor económico, el sector primario, que viene para canalizar el hartazgo del campo. Se trata, en definitiva, de sociedad civil organizada, de ciudadanos que actúan colectivamente en defensa de nuestros campos, de nuestros pueblos y de nuestros pequeños y medianos agricultores, que son quienes nos dan de comer. Esta defensa 5.0 del medio rural, que utiliza el mundo digital como principal canal de libertad en un entorno en el que resulta casi imposible manifestarse, surgió en mayo de 2023 cuando, en un contexto de tractores en las calles, vimos que los problemas de nuestros agricultores en el Campo de Cartagena tenían muchas similitudes con los del resto de España y de Europa. Faltaba una voz que procurara una unión útil, que alertara y pudiera sentarse en la mesa donde se toman las decisiones. Porque sabemos que, si no te sientas en la mesa de la toma de decisiones, eres parte del menú y, desgraciadamente, el mundo rural y los pequeños y medianos agricultores que lo sustentan llevan pagando la factura del menú político desde hace demasiado tiempo. Partiendo de esa premisa, mi equipo y yo comenzamos a trabajar en procurar esa unión, para lo que contactamos con agricultores de diversos sitios de España. Nos encontramos muchísima receptividad, ya que todos tenían las mismas amenazas y el maltrato por parte de las administraciones como denominador común. Y con esos mimbres, el domingo 14 de mayo de 2023 nos pusimos en marcha con una gran manifestación por el centro de Madrid, que generó un interés mediático sin parangón. Ahí corroboramos que SOS Rural tenía todo el sentido y empezamos a convertirnos en un movimiento de referencia.
¿Cuáles son las amenazas más importantes a las que se enfrenta el campo español?
La principal amenaza es de índole política, empezando por las normas autonómicas y nacionales que impiden al sector primario trabajar en condiciones dignas, con exceso de burocracia y con trabas innecesarias que hacen que las futuras generaciones de agricultores y ganaderos no quieran coger el relevo. La mejor política para fomentar el relevo generacional es dejar trabajar a nuestros agricultores y ganaderos en condiciones dignas. En este sentido, el gran reto es la competencia desleal, promovida por un marco regulatorio europeo que es lesivo para nuestro sector primario y que está en la raíz de todos los problemas que tiene nuestro campo. La Unión Europea está permitiendo que entren a través de sus fronteras, cada día, toneladas de productos producidos bajo exigencias laborales, medioambientales y sanitarias muy inferiores a los estándares europeos. Esta circunstancia permite a países como Marruecos, Egipto, Turquía o ahora a los del Mercosur, paradigma de la competencia desleal, producir a unos costes muy inferiores a los de nuestros productores, que dejan de ser competitivos. Europa no valora a su sector primario, no respeta a sus agricultores y a sus ganaderos, y los está arruinando con su legislación tras banderas espurias. Lo que está claro es que, si tú produces algo y no te salen las cuentas, dejas tu negocio. Si a esto le sumamos la falta de relevo generacional en un sector en el que la media de edad supera los 60 años, nos encontramos con que Bruselas está entregando a sus agricultores y ganaderos y, por lo tanto, su soberanía alimentaria, a países terceros que no generan ninguna confianza ni garantía en sus producciones. Esto atenta contra todos los ciudadanos europeos. Debemos proteger nuestro producto nacional, que se regule, y SOS Rural no va a cejar en este empeño. Nuestros pequeños y medianos agricultores están en peligro de extinción, hastiados de exigencias medioambientales, laborales, fitosanitarias, de limitaciones en el uso de productos para combatir plagas, mientras se superan los contingentes provenientes de otros países, establecidos por los acuerdos comerciales sin que exista un régimen sancionador que le ponga freno a esta realidad. ¿Cómo compiten contra esto? Esos pequeños y medianos agricultores no se pueden deslocalizar, ¿a dónde van? SOS Rural existe para protegerlos y para darles voz. Otra importante amenaza para nuestra agricultura se encuentra en el uso de zonas agrícolas de alto valor productivo, ecológico y cultural, para instalar grandes proyectos energéticos como las macroplantas fotovoltaicas. Estamos hablando de que, en nombre del medio ambiente, se sustituyen regadíos declarados de interés general en Murcia u olivos centenarios en Jaén por placas de cristal y hierro en beneficio de intereses privados. Esto ya sucede en más de 50.000 hectáreas en España, según datos del Ministerio de Agricultura, pero se prevé que esa extensión se duplique en menos de un lustro. Desde SOS Rural exigimos una gestión responsable y consensuada del territorio español, protegiendo por ley la superficie agraria útil en España y, además, hemos puesto en marcha una macrocausa judicial en toda España contra las instalaciones fotovoltaicas que afectan a terrenos de cultivo.
¿Qué soluciones plantean SOS Rural y Fundación Ingenio ante estos problemas?
Proponemos una legislación que no obligue a nuestros agricultores y ganaderos a depender de las ayudas y subvenciones, sino a hacer del sector una actividad atractiva, rentable y digna. En materia de competencia desleal, hay que poner coto a la discrecionalidad contenida en el Tratado Fundacional de la Unión Europa que permite a los políticos negociar acuerdos que utilizan a la agricultura como moneda de cambio. Para ello, desde SOS Rural estamos recabando apoyos que nos permitan impulsar un nuevo reglamento que impida que un político pueda saltarse las normas de competencia en las negociaciones de los acuerdos comerciales. No vamos a permitir que los políticos tengan manga ancha para usar al sector primario como moneda de cambio. En cuanto a la defensa de nuestra superficie agraria útil frente a otros usos que amenazan nuestra soberanía alimentaria, SOS Rural está promoviendo un gran pacto por toda España que os anunciaremos de aquí a finales de año. En referencia a Fundación Ingenio, seguiremos defendiendo que las normas que se le aplican a los agricultores y ganaderos de esta Región dejen de ser las más lesivas de toda Europa, con exigencias desproporcionadas en materia de controles, burocracia, cuidado y sanciones. En este contexto, pedimos al Gobierno regional que revise esta situación y que permita a nuestros agricultores competir con las mismas normas que el resto de España. Ahora, por ejemplo, tiene una buena oportunidad con la mejora del programa de actuación de nitratos de la Región de Murcia y con la modificación de la Ley de recuperación y protección del Mar Menor. Estoy convencida de que, con buena voluntad por parte de todos, podremos seguir presumiendo de tener la agricultura más competitiva e innovadora de toda España y de ser la huerta de Europa.
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