Inicio Música La historia de Servio Cortéz por Wolfgang Romero

La historia de Servio Cortéz por Wolfgang Romero

49
0

“Si usted lo ve sólo piense, piense en el hijo de usted”

 

Esta es una conmovedora historia de esas que parecen salidas de una telenovela, y en la cuál uno de sus actores principales fue nuestro buen amigo el afámado vate Wolfgang Romero.

Transcurría el año 1988, temporada en la cuál estaba muy pegado el tema “De grata recordación”, de la pluma del mencionado rapsoda, cuándo rumbo de visita a sus padres, marcaba su reloj aproximadamente las ocho y media de la noche, los padres del mismo habitaban en el sector “Grano de Oro”, de Maracaibo, lugar en el cuál se efectuaban las Ferias anteriormente y se hacía la Expo-Zulia.

Al llegar a la entrada del edificio University Park, donde residían sus progenitores, le llama la atención un chiquillo que se encontraba acurrucado , tembloroso, el cuál, al tocarlo, el poeta se percata que está “prendido” en fiebre.

.- Hijo, que te sucede, que haceis aquí?

.- Señor, estoy perdido, tengo días perdido y tengo mucha hambre – contestó, “titiritando” de la fiebre que padecía.

Wolfgang, percibe que el menor no era un “niño de la calle”, un huele pega, pues.
Toca el timbre de la entrada del edificio y manifiesta:

.- Papá abrí que traigo aquí a un niño.

.- Hijo, mirá que por aquí hay bastantes muchachos “huele pega”.

.- No papá, abre que este niño no es así como esos. Anda perdido.

Enseguida su padre le abre y él sube con el jovencito. Al entrar al apartamento, su madre al verlo en el estado en que se encontraba, comenzó a colocarle compresas de agua fría, le suministro unas pastillas para la fiebre y empezó a hacerle algo de comida de inmediato.  Al cabo de una hora, después de haber comido y bebido algo, el niño comenzó a mostrar efectos de mejoría.

.- Hijo, tenéis algún número de teléfono de alguien con quién podamos comunicarnos  le preguntó Wolfgang-.

El niño le dijo que era de Acarigua, y le suministró un número telefónico de CANTV al cuál llamaron repetidamente, pero es posible que por lo tarde de la noche, ya iban a ser las diez, el teléfono repicó y nadie contestó.

A todas estas, los vecinos y la conserje del edificio se habían percatado de la presencia del niño en la entrada y habían llamado a la Policía, la cuál acudió a la solicitud y el poeta se vió en la necesidad de bajar con en menor, por el requerimiento policial.
Habían dos agentes, uno de ellos, el Oficial, conocía al vate:

Wolfgang Romero, Compositor , Empresario Artístico, Productor Musical

.- Qué tal Wolfgang, cómo están las gaitas?. Qué es lo que sucede con el menor.?

El poeta le explicó la situación y el Oficial de inmediato se bajó, comenzó a conversar con el niño y se dió cuenta de lo sucedido y dijo:

.-Wolfgang, no quisiera llevarme a ese niño, ya que lo tendría que meter en un albergue y eso es una maldad, este no es un “niño de la calle”.

El vate habla con la Conserje, de nombre María y con los vecinos.

.- María, yo tengo que ir a Barinas y me encargaré de llevar al niño .

En esos momentos Wolfang no se había casado todavía, y andaba de amoríos con su actual esposa que vivía en la población de Guama e iba a visitarla y pasaba de Maracaibo a Guama, luego a Acarigua, para luego tomar la autopista José Antonio Páez y llegar a su destino, y después dirigirse a San Cristóbal, ya que el padre de su novia vivía en esa localidad.

.- Bueno María, como yo tengo previsto el viaje dentro de cuatro días, te voy a dejar algo de cobres para que compréis algunas cosas para darle de comer al muchacho mientras yo vengo a buscarlo.

Al tercer día pasó por el edificio y se encontró con la sorpresa que todos los vecinos se disputaban a “Servito”, ya que el menor tenía un don natural y se hacía querer.
Cuándo de madrugada fue a buscarlo, habían bastante vecinos despiertos para despedir al niño.

Arrancaron a su destino y el joven tenía una conversación muy fluida y muy bien hilada. Al ir pasando el Puente, la radio, que en ese momento llevaban prendida, empezó a sonar la gaita “De grata recordación”, para asombro de Wolfgang, el niño comenzó a cantar toda la gaita y al terminar el vate sorprendido le dice:

.- “Servito” y eso ?

.- No señor Wolfang, a mí me gusta mucho la gaita, cuándo yo sea grande voy a ser músico, voy a ser cantante de música llanera, yo me se temas de don Reinaldo Armas.
Le cantó un pedacito de “El cuarto de los recuerdos”, le conversó de Armando Martínez, de Vitico Castillo, de grandes iconos llaneros, de Luis Silva, etc,.

.- Señor Wolfgang, yo tocó muy bien las maracas, yo las tocó bien y voy a ser un gran cantante de música llanera.

Después de pasar el Puente el poeta le expresa:

.- “Servito” yo te voy a hacer una gaita, para que cuándo la escucheis no decaigais, para que no desmalleis, para que salgas adelante, logres tus metas y objetivos, yo te te voy a grabar una gaita.

Servio resultó tremendo copiloto acompañante, ya por los lados entre Carora y Barquisimeto, Wolfgang le empezó a cantar el estribillo de la gaita que le iba a componer a Servio Cortez y eso le causó mucha emoción al niño.

Hicieron entrada a Guama a eso de las nueve de la mañana, en esa época no existían tantos “policías acostados” en la vía y el viaje hasta allí se hacía corto en el tiempo.

Cuándo llegaron a casa de “Carisa” ya los estaban esperando junto a un grupo de vecinos que estaban enterados de la noticia que ella les había contado, Gladys, “el sapo”, los Sandoval, varios vecinos de la calle Ricaurte.

Luego de desayunar, arrancaron: Lourdes Ochoa, Lourdes “Carisa”, Ramírez, “Servito” Cortéz y el rapsoda Wolfgang Romero.
“Servito”, le había dicho al vate que una tía de él trabajaba en la Alcaldía y el número de teléfono que le había dado era de esa institución, por eso nadie había respondido a la hora de la llamada.

Cuándo llegaron a Acarigua:

.- Cruce aquí señor Wolfgang, dele por aquí…

Y así lo llevó hasta la Alcaldía.

Al llegar, el niño se bajó y echó a correr con Wolfgang tras de él, así subieron unas escaleras hasta llegar a una ventana donde el niño gritó:

.- Tía, tía.

Salió una señora muy brava, mal encarada y groseramente dijo:

.- Miren, dejen trabajar.

A lo que el poeta le manifestó:

.- Buenos días señora, cómo está, DIOS la bendiga. Mire este niño que traigo, él dice que tiene una tía que trabaja aquí.

.- No, no, aquí no trabaja ninguna tía, por favor, estoy trabajando.

Para el poeta fue como si le tirarán un balde de agua fría, atrás venían “Carisa” y los otros acompañantes.
Se disponían a salir de la Alcaldía con “Servito” muy cabizbajo, cuándo de pronto se escuchó la voz de una señora, gritar:

.- “Servitooo, Servitooo”

Él salió corriendo a su encuentro, se abrazaron y se pusieron a llorar, igualmente Wolfgang y su séquito no pudieron aguantar las lágrimas.
Wolfgang de inmediato le comienza a narrar a la señora su encuentro con Servio.

.- Si señor, yo sé quién es, yo conozco a su tía, ella dejó de trabajar en la Alcaldía. Él es muy querido aquí ya que solía venir con su tía. Déjenme terminar algo que estoy haciendo que yo los llevaré a casa de sus tíos.

Luego de esperar, se trasladaron a un barrio bastante modesto al encuentro de los tíos de “Servito”, al llegar frente a la casa la emoción era inmensa.
Al salir la tía, lo abrazó, lo besó, lloraban, los vecinos al darse cuenta se acercaban también emocionados:

.- Apareció “Servito”, apareció “Servito“…

Al fin al calmarse un poco, también entre lágrimas, el poeta les comentó su encuentro con el niño, esperaron que llegara un tío y luego estos le contaron a Wolfang la historia de Servio Cortéz:
Resulta que Servio nace de madre zuliana, su padre llanero, de Acarigua, con el devenir del tiempo tienen problemas, se dejan, ella regresa a Maracaibo y comienza a vivir en el Barrio “La Polar”, con su nueva pareja en una situación bastante precaria.

A todas estas, “Servito” era cuidado por su abuela, ya que su padre trabajaba en las haciendas de las afuera de Acarigua.

La situación se hace difícil para la abuela cuidar al niño, ya que ella necesitaba atención también y deciden llamar a la madre quien viene y se lo lleva a Maracaibo.

Allí comienza el calvario para Servio Cortez, ya que para el padrastro significaba solamente un plato más de comida y busca la manera de deshacerse de esa responsabilidad, lo lleva al Mercado de Las Pulgas y allí lo abandona, motivo por el cuál el niño estuvo deambulando cuatro días en el más cruel desamparo guiado únicamente por la causalidad y la mano de DIOS o de la Chiquinquirá, para que a través del destino lo encontrara el rapsoda en su camino.

Bueno allí lo deja Wolfgang con su familia y cada vez que podía, cuándo iba a Guama, se acercaba a Acarigua a dejar algo de ayuda para “Servito”, hasta cierta vez que pasó y el padre se lo había llevado y de allí no supo más de Servio Cortéz.

Luego de varios años, en una de sus giras por varios estados, que hacía el poeta para “cerrar” contratos de su agrupación, rodando por las montañas, cerca del Aeropuerto de Santo Domingo, después de haber dormido en San Cristóbal, repicó el teléfono con un número desconocido, pero no logró comunicación pues no había cobertura.
Al bajar a las planicie, ya cerca del Aeropuerto, fue el rapsoda quien regresa la llamada y del otro lado escucha una voz:

.- Señor Wolfgang, es usted señor Wolfgang?.

.- Si, por aquí Wolfgang Romero.

Servio Cortez, Artista

.- Señor Wolfgang, le habla Servio Cortéz, “Servito”, cómo está usted “paíto” (era la forma como llamaba “Servito” al poeta desde la vez que lo encontró y a Carisa, “maíta”). “Paíto”, como lo he buscado yo. Estoy de cumpleaños hoy y este es el mejor regalo, estoy en un Ciber con un amigo en Margarita y soy cantante de música llanera oyó, ya estoy terminando de grabar mi primer CD y me llaman el “Toy Story” del llano.

Resulta “paíto” que yo estaba con un amigo aquí en Margarita y me preguntó: .- Servio a ti te hicieron una gaita? Y yo le dije que no, entonces me dijo: Si, ven, para que la escuches, aquí está la historia tuya, que te perdiste, ven escúchala.

Así ese día de su cumpleaños Servio Cortéz, se entera que Wolfgang Romero había cumplido con la promesa de hacerle una gaita a su historia.

 

Muy emocionado ese día Wolfgang, llama a su esposa y le cuenta de la llamada recibida y la alegría de saber que Servio estaba por grabar su primer CD, que ya había cantado hasta con Vitico Castillo, y que éste lo estaba apadrinando.

Luego Servio Cortéz hace invitación al vate para que esté presente en Margarita para el bautizo del mencionado CD, teniendo Wolfgang la fortuna de recibir a la vez otra invitación para que estuviese presente en la boda de una sobrina, Vanesa Sánchez Romero, que se iba a casar en la Isla y de esta manera Wolfgang cumple con los dos compromisos, y le tocó hablar en el auditorio donde se realizó el acto del bautizo del primer disco de Servio Cortéz, lo que es un feliz final de la historia para ambos.

De allí en adelante el poeta ha mantenido comunicación con Servio Cortéz, aunque éste ha empezado a formar parte de la “diaspora venezolana” y estuvo por Panamá y ahora pasó a los Estados Unidos dónde, como todo el que llega debe empezar desde abajo.

Hasta aquí esta súper increíble historia, y como de costumbre les colocaré la gaita que le compusiera Wolfgang Romero y un tema llanero de Servio Cortéz “el Toy Story” del llano.
Antes de cerrar este capítulo tuve el placer de hacerle una llamada (a los “Estados Juntos”) a Servio Cortéz para darle mi salutación y enviarle un efusivo abrazo de parte de quién la mano de DIOS o de la Chiquinquirá lo puso en su camino.

Nos seguimos viendo en el espejo… “La gaita del decano”

Wolfgang Romero

 

Lea También: Fedeagro: Producción de arroz aumentará 66,6% este año

Comenta ahora!