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Agricultura

Juan Vilar: La agricultura evoluciona de actividad denostada a profesión sofisticada.

Juan Vilar, uno de los mayores expertos del mundo en el sector del aceite de oliva, explica las claves del creciente interés por las tierras agrícolas y desgrana los aspectos más relevantes que hay que tener en cuenta a la hora de invertir en agricultura. “La actividad agrícola es esencial y cada vez lo será más”, asegura.

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Juan Vilar: La agricultura evoluciona de actividad denostada a profesión sofisticada.
Juan Vilar, analista agronómico internacional

Juan Vilar, analista agronómico internacional

Juan Vilar es una figura de referencia en el ámbito agronómico internacional. Doctor en Ciencias Económicas, profesor universitario y director del MBA oleícola en Jaén, ha ocupado cargos relevantes en el Grupo GEA y lidera actualmente su propia consultora estratégica.

Su experiencia combina docencia, empresa y práctica agrícola, lo que le otorga una visión integral del sector.

La agricultura ha ganado protagonismo por su papel esencial en la alimentación global. El 99,7% de los nutrientes provienen de ella, pero solo el 5% de la tierra mundial es cultivable, y el agua dulce accesible es mínima. Con más de 8.000 millones de personas y una creciente escasez de recursos, la producción de alimentos se ve comprometida, lo que ha impulsado el consumo de productos no convencionales como la nofood y los ultraprocesados.

Esta situación ha sido agravada por factores como la pandemia, el cambio climático y los conflictos bélicos. La agricultura, antes vista como una actividad secundaria, se ha convertido en una profesión sofisticada y vital para la supervivencia humana. La escasez de recursos ha generado una necesidad urgente de optimizar la producción y garantizar la calidad alimentaria.

El mercado de tierras fértiles refleja esta transformación. Cada año desaparecen 100 millones de hectáreas productivas y se transfiere el 0,7% del total cultivado. Fondos de inversión han duplicado su participación en este mercado, alcanzando los 7.000 millones de dólares. Sin embargo, menos del 10% de la tierra cultivable cumple con los requisitos ideales, lo que limita la rotación y eleva su valor estratégico.

Ante esta escasez, empresas sin tradición agrícola están incursionando en el sector. Su entrada suele ser metódica y asesorada por expertos, evaluando factores como estabilidad política, acceso al agua, clima y riesgos legales. El proceso incluye análisis técnico y financiero (due diligence) antes de adquirir fincas, algunas ya equipadas con agroindustria propia.

Los cultivos leñosos son los más atractivos por su rápida amortización, bajo consumo de agua y alto valor añadido. Entre ellos destacan la palma, el olivo, el café, la vid, el manzano, el naranjo y el ciruelo. Antes de invertir, se estudia el mercado internacional del producto, su demanda, cotización y proyección futura, asegurando coherencia con los objetivos del proyecto.

En este contexto de incertidumbre y transformación, es crucial que los agricultores —nuevos o experimentados— cuenten con información veraz y análisis de tendencias. Solo así podrán tomar decisiones acertadas, tanto estructurales como coyunturales, apoyados por equipos multidisciplinares que garanticen el éxito de sus inversiones agrícolas.

Juan Vilar Consultores Estratégicos

 

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