El cielo para todos / Pedro Piñate

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En cuanto al plan rojo para Venezuela que promete “el cielo para todos” en una gran comuna, no puede ser más demagógico y populista ignorando la emigración de seis millones de venezolanos que huyendo de este infierno, ratifican la desesperación ciudadana.

La demagogia y el populismo, han sido los dos grandes males de la política y los políticos en todos los tiempos. Por ellos como demuestra la Historia, sucumbieron en el mundo entero los más diversos gobiernos y naciones y sin embargo todavía en el siglo XXI, persisten tan mal sanas prácticas con sus dañinos efectos. Tenía mucha razón Maquiavelo al escribir en El Príncipe: “Los hombres son tan simples, y se sujetan con tanto grado a la necesidad, que el que engaña con arte halla siempre gentes que se dejan engañar”. Desligando la platónica subordinación de la política a la moral, de Maquiavelo se dice dio paso al Estado moderno y al oportunismo político. De hecho según Esteban Molis Pol, en sus notas prologales, “divorcia la política de la ética”, teniendo como “discípulos perfectos” a “los Estados que ejercen inaudita presión sobre la conciencia humana, los que mantienen su autoridad y su doctrinarismo político, por la violencia y el terror”.

Pasando desde entonces la política y los políticos de las doctrinas clásicas y su contención moral -religiosa a la del fin justifica los medios, la demagogia y el populismo casi tan viejos como los gobiernos y gobernantes de la humanidad, se hicieron instrumentales al maquiavelismo, término que en palabras de Esteban Molis Pol “ha sido utilizado para calificar toda situación u actitud tortuosa o desaprensiva, una actitud en la que la perfidia y la astucia jueguen un papel de primer orden, sin que sean desestimadas la violencia e incluso el crimen, si la razón de Estado así lo exigía”. Así hoy día en el mundo moderno, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, entre los que Venezuela de primeros últimos hoy día lastimosamente se encuentra, se padece los males de la demagogia y populismo. Sobre su contagiosidad es evidente la maquinación internacional comunista siendo punta de lanza de su estrategia de extensión y dominación mundial. Esto observando que también políticos de centro y la derecha los practican, sujetos a planes nacionales y regionales a diferencia de los planes rojos que son globales.

En cuanto al plan rojo para Venezuela que promete “el cielo para todos” en una gran comuna, no puede ser más demagógico y populista ignorando la emigración de seis millones de venezolanos que huyendo de este infierno, ratifican la desesperación ciudadana en medio de la debacle causada por el Castrocomunismo. Al respecto es certero Axel Kaiser Barents-von Hohenhagen (La tiranía de la igualdad. 2014) : “Las ideas colectivistas con las que nos avasallan y en las que nos dibujan como una comunidad unida en la que todos nos protegemos y en la que una autoridad nos controla por el bien de todos son de inspiración tribal, y solamente pueden conducirnos al intervencionismo estatal y a la tiranía”.

Pedro Piñate / ppinate@gmail.com

 

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