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Agricultura

Desde el conuco/ Infortunios del campesino en la producción del café

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Desde el conuco/ Infortunios del campesino en la producción del café
El campesino que dedica su vida al cultivo del café y que asume este cultivo como proyecto de vida, tropieza con innumerables obstáculos que debe sortear en el camino. Es una tortuosa senda que debe enfrentar de cualquier manera. La ausencia de una política agrícola clara es la característica fundamental de nuestra actividad productiva y económica con que tenemos que lidiar a diario. Esta vez nos referiremos a seis de las muchas dificultades o barreras conque nos topamos a diario en nuestra rutina como campesinos dedicados por entero a la producción de café.

I. En primer orden, el campesino no tiene ninguna influencia sobre los precios del café, estos son direccionados desde los hilos mágicos movidos por los industriales que procesan el grano y el aparato gubernamental quien tiene en sus manos la exportación de este rubro. No es incorrecto que el Gobierno nacional desde el Ministerio de Agricultura sea quien tenga el monopolio de la exportación, lo incorrecto resulta que los beneficios económicos generados en esta transacción vayan a parar a la bolsa de la corrupción y no genere ningún beneficio al campesino que es quien se parte el lomo cultivando para producir el mejor grano posible. El gobierno desconoce o se hace el zoquete que para lograr incrementar la producción en cantidad y en calidad debe asegurar condiciones satisfactorias a quienes lo producimos garantizando la mayor suma de estabilidad y satisfacción necesaria en los campesinos productores.

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II. El segundo elemento son los altos costos de producción, los cuales no se corresponden con los beneficios obtenidos en la venta de nuestro producto. No hay una clara estimación de los costos de producción, para lo cual hay que considerar todos los factores y actores que intervienen en el proceso, como mano de obra incluyendo el trabajo del núcleo familiar con la acentuada participación de la mujer tanto en las labores del hogar como en el campo, es la mujer campesina quien en la elaboración y preparación de los alimentos para los obreros tiene un costo que nunca es considerado a la hora de elaborar una tabla de costos de producción. igualmente no es considerado los costos de la infraestructura que se debe construir para realizar todas las actividades tanto de producción, procesamiento y de habitabilidad. Menos aún es considerado los costos de medicinas y tratamientos médicos que debemos desembolsar ya que el sistema médico asistencial del Estado venezolano es de pésima calidad por no decir inexistente. Así mismo es de considerar los insumos agrícolas, herramientas, equipos y maquinarias agrícolas.

III. Otro factor determinante es la escasez y alto costo de la mano de obra. La hiperinflación que pareciera interminable en el tiempo, nos coloca en profunda desventaja a la hora de contratar o de ocupar mano de obra para las diversas labores inherentes a nuestra actividad productiva.

IV. Una nueva realidad es la desaparición del financiamiento real y oportuno tanto en la cartera privada como la gubernamental, esto sin duda se suma a la lista de incongruencias y dificultades en la práctica diaria de cultivar y producir café.

V. La dificultad para la adquisición de los insumos e implementos agrícolas necesarios para realizar todas la actividades culturales aplicables al cultivo desde la preparación del terreno, la siembra, levante de la plantilla y mantenimiento general del cultivo. No existe un plan alternativo para la producción de bioinsumos que pueda safarnos de la dependencia de la agroindustria mortal y asesina. Pareciera que no estamos en capacidad de producir ni siquiera un machete de buena calidad a pesar de ser productores de hierro y acero. Ya lo advirtió Ali Primera «Es que usted no se ha fijao, lo que pasa con el hierro, nos pagan la tonelada a menos de tres centavos, y solo nos van dejando miseria y sudor de obrero»

VI. Por último queremos destacar la inseguridad en el sector campesino, tanto jurídica como social. Al no existir una política de Estado en la actividad cafetalera nos coloca en minusvalía ante una maquinaria industrial avasallante y depredadora, sumado a las incorrectas decisiones o indecisiones políticas que en materia cafetalera toma el ministerio encargado de una actividad tan importante y estratégica como la agricultura.

Todas esta cadena de dificultades reales hacen que nuestra actividad siendo placentera y dadora de vida, se convierta en un trauma con el que debemos lidiar solos y con escaso apoyo del Estado, con un agravante sustancial y determinante representado por la herida profunda causada por nuestra desorganización.

¡Con todo y esto, el café sigue siendo la nota y seguirá dando la hora en estas montañas prodigiosas llenas de naturaleza y esperanzas!

Ultima Hora / Toribio Azuaje

 

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