Viento de cambio / Pedro Piñate

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“​Dispuestos a colaborar entonces con quienes destruyeron el país para que sigan en lo mismo, estos líderes empresariales desdicen de la representación gremial que ejercen”.

Es febrero 2021 y el Castrocomunismo que regenta Venezuela a la fuerza se mueve tan rápido que sin esperar llegar al Carnaval, se fue de pesca de líderes empresarios colaboracionistas nada de incautos. La aproximación para la pesca fue tan buena y de orilla usando una carnada especial compuesta de licencias para importar y lucrarse libremente con vacunas de COVID-19, que en vez de anzuelos el pescador oficial usó una red donde cayeron todos los más grandes peces gordos de nada menos Fedecámaras y Consecomercio, quién lo iba a creer.

Apelando al pragmatismo empresarial de todos los tiempos, el archienemigo de la propiedad, iniciativa e inversión privada, alienta una alianza para “ganar ganar” para la supuesta recuperación económica del país pero sin cambio político, o sea con el mismo régimen de marras. Los líderes empresariales dando pena ajena y en contra de todas las bases y principios con los que sus gremios fueron creados, a espaldas del país victimado, están de los más dispuestos y felices con su aliado, como si este no hubiera ganado suficiente habiendo al país saqueado y arruinado. Como a los caballos de carrera pareciera que a estos líderes empresariales les pusieron o se pusieron ellos mismos, unas gríngolas para no ver a los lados, todo el mal causado por el ogro Castrocomunista, destructor del país y causante de la más grande emigración del mundo actual sin guerra.

Dispuestos a colaborar entonces con quienes destruyeron el país para que sigan en lo mismo, estos líderes empresariales desdicen de la representación gremial que ejercen. Por sobretodo desdicen de su venezolanidad cual modernos Judas vendidos a cambio de un puñado de dinares. Total nada nuevo que no se haya visto, pero a estas alturas, tras 21 años de Castrocomunismo en Venezuela tal alianza empresarial de concretarse es del todo condenable y así lo decimos aquí por escrito. Ciertamente como escribió Charles Dickens: “​Príncipes y señores florecen y se esfuman; un soplo los encumbra y un soplo los abate”​

Mientras y hablando de soplos, dentro y fuera de Venezuela conviene saber que en el país sopla el viento de cambio. Temido y negado por quienes su único interés es el saqueo y expoliación nacional, el viento de cambio se escucha claro y es fuerte. No siendo un viento común, no silba sino que ruge como un feroz tigre, recordando la urgencia del regreso a la libertad, democracia y estado de derecho. Para los venezolanos que no cedemos en el empeño libertario, si ese viento amainara, se aflojaría y perdería fuerza la causa, retrasando el alcance del objetivo. Sin embargo de llegar a la calma total, no se detendría el ansia imparable de libertad, porque la debacle que sufre Venezuela y que no tiene solución sino en el cambio político-militar, lo hará tormentoso.

Pedro Piñate

 

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