Resiliencia y resistencia / Pedro Piñate

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“Es tanta la miseria aquí y cierto su apoderamiento del alma, que a los venezolanos nos ven y vemos cómo ánimas en pena. Y tal cual, nuestra miseria venezolana tiene forma y se ordena; millones vegetan y sobreviven”

La incertidumbre sobre la marcha y resultados de los acontecimientos y qué esperar, puede aseverarse que en la actualidad es global y creciente en todas sus escalas o grados. Así, la mayoría de habitantes del planeta padecen en menor o mayor grado de incertidumbre en relación al presente y el futuro que al no verse claros, afectan la toma de decisiones de ciudadanos y naciones. En el caso de los venezolanos puede aseverarse vivimos tiempos aciagos que la más permanente incertidumbre acompaña. En esa penosa situación la desesperanza es un mal común a que la frustración conduce por la falta de un liderazgo libertario eficaz y acertado. Mientras el pueblo reacciona soportando estoico la crisis humanitaria y debacle económica, o emigrando, lo que han hecho casi seis millones de compatriotas.

En estas circunstancias qué hacer y cómo contribuir para salir de esta trampa de miseria en que el Castrocomunismo convirtió a Venezuela, siguen siendo para cada venezolano dos preguntas que incesantes buscan respuesta. Al respecto, vienen al caso dos observaciones de Víctor Hugo, de obligada reflexión. La primera es que “​En cierto grado de miseria se apodera del alma una especie de indiferencia espectral y se ve a los seres como a ánimas en pena.”​ La segunda: “​Con la miseria sucede lo que con todo: llega a hacerse posible; concluye por tomar una forma y ordenarse. Se vegeta, es decir se existe de una cierta manera mínima, pero suficiente para vivir.”​

Sobre la indiferencia espectral es tanta la miseria aquí y cierto su apoderamiento del alma, que a los venezolanos nos ven y vemos cómo ánimas en pena. Y tal cual, nuestra miseria venezolana tiene forma y se ordena; millones vegetan y sobreviven.

De allí que las respuestas que buscamos de qué hacer y cómo salimos de esta trampa de miseria, pasan por dejar a un lado la desesperanza y pesimismo que acompañan las tribulaciones durante las crisis. Las respuestas están en desarrollar individual y colectivamente, la resiliencia y resistencia suficientes para soportar el hambre y la miseria a que se somete el país. Esto preparándonos al mismo tiempo para participar en la reconstrucción nacional que seguirá al ineludible cambio político que viene. Con fe, esperanza y mucho trabajo unidos por un futuro mejor, superaremos los tiempos aciagos que vivimos.

Pedro Piñate

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