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Productores de Chabasquén secan el café en las calles por falta de combustible

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Productores de Chabasquén

Este año la escasez de gasolina y diésel provocó que los caficultores secaran los granos en las calles de Chabasquén, estado Portuguesa. Mientras en una secadora el proceso tarda entre 15 y 18 horas, en los patios lleva aproximadamente entre tres y cuatro días.

Caracas.- “No veía esto desde que era una niña”, dice Diolegdy Páez, presidenta de la Asociación Civil de Productores Agropecuarios Monseñor Unda (Asoprounda), sobre los granos verdes y marrones de diferentes tonalidades que cubren las calles de Chabasquén, estado Portuguesa. La zona está en el pico de la cosecha de café. La falta de combustible para las maquinarias hizo que los productores sequen los granos al sol, en sus patios, como hace 20 o 30 años.

Quienes viven en Chabasquén se dedican a sembrar café. La tradición es pasada entre las familias, pero las condiciones económicas de los últimos años no favorecen la actividad. De hecho los productores temen que el rubro desaparezca, luego de años de bajo rendimiento en los cultivos por la falta de fertilizantes y combustible para asistir las fincas con regularidad.

Este año la escasez de gasolina y diésel provocó que los caficultores secaran los granos en las calles de Chabasquén. Mientras en una secadora el proceso tarda entre 15 y 18 horas, en los patios lleva aproximadamente entre tres y cuatro días. Los productores deben destinar más horas a secar, lavar y despulpar el café.

Esto me recuerda cuando mis padres secaban el café en las calles de estos pueblos porque no había el desarrollo de la industria, ni de la maquinaria. Hoy después de haber tenido todo ese desarrollo, la escasez de gasolina ha hecho que el productor lleve el café a la calle al no poder hacerlo como normalmente lo hacía, relata Páez, también directora de Café de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro).

La cosecha arrancó hace un mes. La directora de Fedeagro señala que este 2020 necesitan el doble de trabajo para sacar un quintal de café (46 kilos). La deficiencia asegura que es por la falta de fertilización, debido a que los productores solo han podido adquirir urea, pero no los fertilizantes de fórmulas completas, pues estos tienen un valor de $40 o $50 el saco y la mayoría no puede adquirirlos. Algunos usan abonos orgánicos, pero el rendimiento de las plantas no es igual.

Arnaldo Barrios, un productor de la zona, expresa a Crónica.Uno que la falta de combustible dificulta las labores. “Se necesita mucha gasolina y gasoil para secar el café en las secadoras, por eso la gente ha tenido que improvisar como hace 30 años atrás y hemos secado el café en los patios”, dice.

La escasez de gasolina empeoró en marzo de este año en todo el país. La crisis llevó al gobierno de Nicolás Maduro a importar gasolina desde Irán, pero los envíos no han logrado cubrir la demanda nacional. En el caso del gasoil, también llamado diésel, la nación recibió una gran cantidad de ese producto este 2020, pero la falta de gandolas para trasladarlo haría que el despacho no sea regular en las estaciones.

Venezuela pasó en una década de ser exportadora neta a importar 70% del café que consume. La nación solo produce 30 % de la demanda local, cifra que se mantiene desde 2018.

Un quintal de café producido en Chabasquén, que equivale a unos 46 kilos, tiene un valor entre $105 y $110 en el mercado dependiendo del tipo de grano; un kilo equivale aproximadamente a $2,28. El corriente natural lo pueden llegar a vender en $105 y el lavado gourmet entre $112 y $115. Pero los productores aseguran que ese precio no cubre todos los costos para producirlo.

Barrios explica que por el poco combustible del que disponen tratan de hacer un solo viaje a las fincas con la mayor cantidad de obreros. Además, refiere que Asoprounda ha hecho un esfuerzo para que llegue el combustible a la zona, donde hay unos 9000 productores, sin embargo, la escasez es tan aguda que persisten los problemas para poner a funcionar las maquinarias.

La gasolina no es el único problema

Diolegdy Páez rechaza que las empresas venezolanas hayan importado café en pleno ciclo de cosecha. Señala que esa política de Estado de promover las importaciones afecta al productor local y los lleva a una competencia desleal.

Podemos hablar de importaciones complementarias porque el año que viene hará falta por la baja producción. Si estuviéramos compitiendo en sabor y calidad sería interesante esa oferta, pero estamos compitiendo contra el esfuerzo del productor venezolano”, dice.

La presidenta de Asprounda agrega que las empresas nacionales importaron café verde para empaquetarlo aquí. “Se habla de un café traído de Brasil y en mayor volumen de Costa Rica. Esto ocurrió (importaciones) el año pasado, pero en mayor medida este 2020”.

A los productores les preocupa que la caficultura tienda a desaparecer por la escasez de combustible, el poco acceso a fertilizantes y la falta de respaldo financiero por parte de la empresa pública y privada para sostener la actividad. En 2019 los productores cerraron con una cosecha de 400.000 quintales. Este año prevén una caída que va del 20 % y al 30 %. “El año pasado la producción fue de regular a mala, esto se mantiene”, afirma Páez sobre un rubro que cuesta producirlo durante todo un año.

Crónica Uno /  

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