La producción de alimentos / Pedro Piñate

La producción de alimentos / Pedro Piñate

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“Del cómo lograr que la producción nacional de alimentos sea una realidad,  aumente y se disminuya el déficit, depende grandemente de adoptar y aplicar una política agrícola hoy inexistente”.

 

De la Venezuela que visitó Alejandro de Humboldt junto a A. Bonpland entre 1879 y 1800 y con lujo de detalles describió en su extraordinario libro, una frase en particular bien la resumió: “ Un país cuyas riquezas naturales rivalizan con todo lo que hay de maravilloso sobre la tierra”.  Dos siglos y dos décadas más tarde, esta remembranza,  debería estimular la visión del liderazgo sobre cómo lograr ese algo tan existencial que nos falta como nación : la seguridad alimentaria.  De allí que contando todavía Venezuela con suficiente potencial agrícola, pecuario y pesquero para producir la mayor parte de sus alimentos, debe repensarse y replantearse su producción permanente. No solo con el objetivo tradicional de abastecer el mercado nacional, sino también suplir los foráneos.

Ante ello con tanta hambre y gente que alimentar, es inverosímil que en Venezuela  prevalezcan todavía en 2021 las políticas de la desidia y corrupción que priorizan el facilismo agroimportador a nuestro desarrollo agrícola. Del cómo lograr que la producción nacional de alimentos sea una realidad,  aumente y se disminuya el déficit, depende grandemente de adoptar y aplicar una política agrícola hoy inexistente, basada en la competitividad. Para ello los mayores esfuerzos e inversiones tanto públicos como privados, deben dirigirse hacia la producción de rubros competitivos, estimulando además la de aquellos de demanda exportable. La agricultura, la ganadería y la pesca se beneficiarían inmediatamente, pero sobre todo los consumidores, que podrán acceder a una mayor variedad y calidad de alimentos, tanto nacionales como importados a precios competitivos.

Para tener seguridad alimentaria, necesitamos acabar con el cortoplacismo y planear la producción de alimentos a mediano y largo plazo. No podemos progresar sin planes ni programas agroalimentarios concertados que incluyendo las instituciones del saber y los gremios de productores, de agrotécnicos, de la agroindustria y el agrocomercio, logre superar la mezquindad y demagogia políticas, como los intereses contrarios al agro, abriendo paso al progreso y el ansiado bienestar. Siendo que la producción nacional de alimentos sigue hoy deficitaria, es de advertir que lo será también mañana si por falta de visión el nuevo liderazgo no se ocupa con inmediatez y determinación en ello.

Pedro Piñate

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