Carta al Editor Pedro Piñate por las reses exportadas / Otto Gomez...

Carta al Editor Pedro Piñate por las reses exportadas / Otto Gomez *

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No pueden ni deben ser animales vivos sino carne despostada congelada porque de esa manera el valor agregado se queda en Venezuela y no lo aprovecha el país de destino.

Cartas al Editor
LA EXPORTACIÓN DE LAS 4 MIL RESES

Apreciado Pedro: En mi humilde opinión creo que las oportunidades no deberían ser desaprovechadas, pero tampoco deben dejar de ser vistas como lo que verdaderamente son, oportunidades.

Esta noticia de una compra de carne por parte de un puñado de compradores colombianos para ser exportado a Irán, desde mi punto de vista solo ganaría algo de sentido en la medida que esa acción permitiera “oxigenar” al circuito momentáneamente por la salida del producto que eso representaría.

Ahora bien, lo que se exporte debería ser hecho de manera puntual y no permanente porque no es lo mismo exportar la carne de 4 mil reses mensuales por un corto período de tiempo, que estar planeando hacerlo de manera recurrente e indeterminada en detrimento de la oferta y la demanda nacional. De ser así esto no debería permitirse ya que estaríamos avalando que solo unos cuantos se beneficien en detrimento del país, como sabemos ha ocurrido en el pasado.

Todos sabemos que la demanda de proteína animal en el país se encuentra deprimida no por los precios de los productos sino por la merma que ha sufrido el poder adquisitivo de la población, y eso solo puede resolverse atendiendo la economía y no buscando “mercaditos” de exportación. Si la economía no estuviera tan deteriorada como se ha permitido que esté, la oferta de carnes rojas actual no alcanzaría para atender adecuadamente la demanda por estar ésta en un 40% de lo que alcanzó a producir a principios de ésta década.

Segundo, ý no menos importante, lo que se decidiera exportar, y en esto deben estar el actual régimen y todo el circuito claros, no pueden ni deben ser animales vivos (y muchísimo menos mautes como se ha comentado) sino carne despostada congelada porque de esa manera el valor agregado se queda en Venezuela y no lo aprovecha el país de destino.

Si requerimos acondicionar los frigoríficos para adecuarlos a la normativa Halal exigida por esos países, pues aprovechemos la ocasión para prepararnos como lo ha hecho Colombia para tener acceso futuro a esos mercados.

Creo que las instituciones privadas de representación gremial que están involucradas en este tipo de decisiones, deben considerar seriamente todos los pro y los contra de algo semejante y sopesar con responsabilidad lo que puede implicar una decisión equivocada para nuestros consumidores en el futuro.

Lo que mencionas de la auto-proclamación que declaró a Venezuela un país libre de fiebre aftosa sin serlo, es algo sumamente grave que denota una ausencia total del sentido de responsabilidad por parte de quienes lo hicieron, y lo será también de aquellos que hagan caso omiso a lo que esta establecido en las normas internacionales que dictan sobre la materia.

Y si verdaderamente quisiéramos ser justos y formales, ésto último debería dejar sin sentido cualquier operación de exportación de carnes bovinas en este momento desde Venezuela.

Saludos,

Ref. Otto Gómez. Caracas, 28 de agosto de 2020

NdE. El ingeniero agrónomo y agro-empresario Otto Gómez, autor del libro Nuestra Carne, es entre sus varias actividades Miembro del Consejo Consultivo del Consejo Venezolano de la Carne – CONVECAR

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