Aguacate y periodismo, por Miro Popić

Aguacate y periodismo, por Miro Popić

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El aguacate y el periodismo están estrechamente ligados. ¿O debería escribir estaban?, porque hablo del periodismo originario, el impreso, ese en el que las palabras se registran con tinta sobre papel para luchar contra el olvido. Vean lo que me acaba de pasar. Hace días subí en mi cuenta de Twitter @miropopiceditor este texto: «Cómo extraño los periódicos impresos. No tengo con qué acelerar la maduración de los aguacates». Lo hice justo cuando palpaba aguacates para preparar una guasacaca, añorando con nostalgia el doble uso que uno le daba a los periódicos ya leídos.

La sabiduría popular en las redes no se hizo esperar y recibí cientos de respuestas con mensajes como estos:

–Ponlos en el horno, claro apagado. Ahí se maduran más rápido por la oscuridad.

–Lo metes en una bolsa con un plátano.

–Póngalos en el horno, tal y como se guardan las ollas, apagado y oscuro.

–Cierto. Dejarlos en una bolsa plástica, a veces funciona.

–Si esta es la intelectualidad de una persona ampliamente conocida que se hace llamar editor. Qué frase más lamentable. Los periódicos reducidos a madurar aguacate. Por eso este país está como está.

–Mételos en un horno.

–Yo compro papel de hamburguesas.

–Póngalos en un envase con las cebollas y tape.

–Al horno, y no los mire en dos días.

–Maduración enzimática…etileno.

–Probé con Kindle, pero qué va.

–Si tienes internet, abre la página de El Nacional digital y pon el aguacate frente a la pantalla.

Hay más respuestas, pero este es el tono. El interés debe ser alto ya que tuvo en las primeras 48 horas, 221.292 impresiones con un porcentaje de interacción de 4,1%, lo que me obliga, como periodista, a investigar el tema en busca de explicaciones.

–Al horno, y no los mire en dos días

Las frutas tienen dos maneras de madurar. Hay unas que maduran solo en la mata y una vez arrancadas no se volverán más dulces ni sabrosas. Se llaman frutas no climatéricas y entre ellas están las piñas, los melones, los cítricos, etc., que no acumulan almidón una vez separadas de su matriz. Hay otras que maduran fuera de la mata y se recogen una vez formados, que es cuando cambian de textura, sabor y color, se tornan más dulces y atractivas. Se llaman frutas climatéricas y el aguacate es una de ellas, junto con los tomates, las peras, los plátanos, los nísperos, etc.

Se llaman frutas climatéricas y el aguacate es una de ellas
Se llaman frutas climatéricas y el aguacate es una de ellas

El aguacate madura una vez que ha sido recolectado, mientras está en el árbol sigue como en depósito. Una vez arrancado madura por sí mismo estimulado por una hormona en forma de gas llamada etileno que regula el proceso de maduración. Este proceso dura aproximadamente una semana a temperaturas entre 15º y 24º C. y es cuando adquiere esos aromas especiados y madera.

Pero, más que nada, el aguacate es untuosidad pura producto del aceite que contiene, no necesita cocinarse y generalmente se agrega al final para complementar platos calientes. Su carne se oxida rápidamente una vez que se corta, lo que se puede solucionar con unas gotas de limón o bien cubriéndola con envoplast para evitar el oxígeno.

Una manera de acelerar el proceso de maduración es colocar el aguacate en una bolsa de papel para que no se escape el etileno; si es junto a un plátano maduro mejor todavía ya que es un gran emisor de esa hormona. No se recomienda usar bolsa plástica por la humedad.

Si usted coloca el aguacate inmaduro en refrigeración, estropea su maquinaria celular y nunca madurará. Si ya está maduro, puede conservarse en la nevera por algunos días. ¿Y el papel periódico? Hace las veces de la bolsa de papel ayudando a su maduración, dándole un segundo uso a quien cumplió su tarea originaria de informar.

Arrecho el que se comió el primer aguacate. No sé cuántos de ustedes recuerdan esta frase escuchada en años de la Venezuela democrática. No he encontrado explicación, pero debe originarse en el hecho de que no es comido por los pájaros, que fueron siempre los conejillos de indias de los humanos para atreverse a probar alimentos nuevos. Además, tiene que haber sido un valiente al intentar meterle diente a una fruta verde que no madura en la mata.

Héctor Lavoe cantaba que tu amor es un periódico de ayer, que nadie más procura ya leer, y a mí me acusan de banalizar el periodismo impreso porque me gustan los aguacates madurados entre sus folios.

Puro amor por este oficio y pasión por una de las más sabrosas frutas no dulces que comemos saladas. Hay gente más peligrosa que aguacate en ayunas.

Miro Popić es cocinólogo. Escritor de vinos y gastronomía.

Tal Cual /

 

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