Agricultura regenerativa: la ciencia de cultivar el suelo

Agricultura regenerativa: la ciencia de cultivar el suelo

ESPAÑA.- Un suelo sano es la base para producir alimentos de la máxima calidad y la agricultura regenerativa es un sistema de producción que contempla la regeneración de los suelos para mantener e incrementar su fertilidad.

 

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha prometido durante el debate de investidura impulsar la “agricultura regenerativa”. Me parece de sumo interés este anuncio, pero para hacer realidad esta promesa hemos de conocer su significado y qué nos aporta.

La Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR) presentó el pasado martes día 21 una nueva certificación que, bajo el nombre Agricultura Regenerativa conforme al Modelo Epigen Healthy Bite, pone el foco en el suelo como elemento clave en la producción agrícola. Un suelo sano es la base para producir alimentos de la máxima calidad y la agricultura regenerativa es un sistema de producción que contempla la regeneración de los suelos para mantener e incrementar su fertilidad. En realidad es un modelo que va más allá de la agricultura ecológica, ya que además busca la recuperación del suelo.

Una parte “sustantiva” de los fondos europeos serán dedicados a modernizar la agricultura ecológica y la regenerativa. Esa es una de las promesas que ha lanzado Pedro Sánchez durante su discurso de investidura, en el que también anunció la aprobación de una Ley de Agricultura Familiar para favorecer este tipo de cultivos que, como dijo, “generan valor añadido social y vinculación con el territorio”.

La agricultura y ganadería familiares son explotaciones que ayudan a fijar población en zonas desfavorecidas como la alta montaña y las que conservan manejos respetuosos con el medio ambiente como la ganadería extensiva que tanto trata de promover la Unión Europea (UE) en línea con sus políticas verdes. La agricultura y ganadería ecológicas también son conocidas, son las que están libres de pesticidas u abonos químicos apoyando la lucha contra las plagas en el fomento de la biodiversidad.

Se entiende que la agricultura regenerativa da un paso más que la agricultura ecológica porque no solo conserva las condiciones del entorno en el que se producen los alimentos, se preocupa de regenerar esas condiciones.

La agricultura regenerativa es una corriente que se extiende cada vez con más fuerza tanto en la UE como en Estados Unidos, donde el Instituto Rodale fue el primero en acuñar el término en los años ochenta. Hace un par de años la investigadora del Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF), Pilar Andrés, la definió en un encuentro sobre viticultura regenerativa como “un modelo que se basa en cultivar el suelo y alimentarlo para que éste a su vez pueda nutrir los cultivos que alberga”. De esta forma se entiende que la agricultura regenerativa da un paso más que la agricultura ecológica porque no solo conserva las condiciones del entorno en el que se producen los alimentos, se preocupa de regenerar esas condiciones.    

Podemos hacerlo mirando la naturaleza. No se trata de volver al pasado, lo que se pretende es utilizar el conocimiento para garantizar el bienestar del suelo. Dejar de labrar la tierra o mantener la cubierta vegetal son algunas de las herramientas que promueve para evitar la erosión del suelo al tiempo que aboga por combinar la agricultura y la ganadería para que sean los propios animales los encargados de fertilizar la tierra.

Mejorar el aprovechamiento del agua es otro de los principios sobre los que gira este modelo agrícola que también trata de evitar el uso de maquinaria pesada, fertilizantes, abonos o pesticidas químicos. En su web el Instituto Rodale explica que “los suelos saludables brindan muchos servicios agroecosistémicos”, incluida la mejora de la calidad del agua. Un buen indicador de suelo saludable es el alto contenido de materia orgánica del suelo (MOS), que es la fracción del suelo que consta de tejido vegetal o animal en diversas etapas de descomposición; normalmente, el 58% de la MOS es carbono orgánico (C). El suelo rico en C o materia orgánica cicla y purifica el agua al actuar como un sistema de filtración para el agua a medida que fluye hacia los acuíferos subterráneos. También juega un papel crucial en los servicios ecosistémicos de las cuencas hidrográficas, como mejorar la infiltración del suelo y reducir la escorrentía.

La desertificación avanza en buena parte del mundo. No solo por la ausencia de lluvias y las temperaturas cada vez más altas, intensificadas por el cambio climático, sino también por el deterioro del suelo y el aumento de la erosión que provocan las prácticas agrícolas y ganaderas poco sostenibles. Sin embargo, frenar este fenómeno, y garantizar a la vez la alimentación en el futuro, es posible a través de la recuperación del suelo y de lo que se conoce como agricultura regenerativa.

Las ventajas de la agricultura regenerativa son numerosas: entre ellas, la posibilidad de reconstruir y revitalizar el suelo permite mantener su fertilidad, algo fundamental para garantizar un futuro sostenible en materia de alimentación.

Y es que, la población del planeta ya ha superado los 8.000 millones de habitantes, y seguirá creciendo, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que estiman que, de cara a 2050, esta cifra alcanzará los 10.000 millones de personas. Asimismo, esta Agencia de la ONU advierte en un reciente informe sobre la creciente degradación de los recursos de los suelos y acuíferos durante la última década y de las dificultades que implicará para alimentar la población mundial.

Sin embargo, las ventajas de la agricultura regenerativa son, según coinciden expertos y organizaciones ecologistas, numerosas: entre ellas, la posibilidad de reconstruir y revitalizar el suelo permite mantener su fertilidad, algo fundamental para garantizar un futuro sostenible en materia de alimentación para las próximas generaciones. Además, facilita que los cultivos tengan mayor capacidad de absorber los nutrientes y el carbono y de resistir las condiciones climáticas adversas, lo que desemboca en un campo más saludable y, por tanto, más productivo.

La agricultura regenerativa recurre a técnicas como la utilización de fertilizantes orgánicos que sustituyen a los químicos, el uso eficiente del agua, la plantación de cultivos intermedios que ayudan a fijar nitrógeno en la tierra y evitar la erosión, el pastoreo con animales en determinadas plantaciones y las rotaciones de cultivos.

Las soluciones pasan por restaurar la salud y la calidad del suelo a través de una gestión que integre la fertilización orgánica y las prácticas agronómicas (incluyendo la siembra directa y los cultivos cubierta), así como el uso de variedades resistentes y de microorganismos beneficiosos.

Las familias y pequeños propietarios del entorno rural siempre han practicado esta circularidad, diversificando sus actividades según el ritmo estacional: el monte, la agricultura, la ganadería…

La falta de conocimientos técnicos y asesoramiento hace que muchos agricultores, a pesar de ser conscientes de los problemas, no sepan cómo afrontar el cambio necesario ni qué riesgos implica. Falta formación y apoyo técnico. Lo mejor es hacerlo paso a paso, teniendo en cuenta las condiciones particulares de cada finca de cultivo, para los agricultores que quieran apostar por este modelo.

Las familias y pequeños propietarios del entorno rural siempre la han practicado, diversificando sus actividades según el ritmo estacional: el monte, la agricultura, la ganadería… Es una circularidad que también deberíamos tener en cuenta. Una reflexión que resume también el principio fundamental de la agricultura regenerativa: aprovechar lo que la Naturaleza nos brinda, adaptándonos (o interfiriendo lo mínimo) a su curso natural.

Hoy por hoy, hay quien dice trabajar la agricultura regenerativa, pero aunque decide no labrar mucho la tierra, sí usa herbicidas. Se vende como regenerativo, pero no lo es. El riesgo de greenwashing (intento de una empresa de hacer que sus productos parezcan ecológicos cuando en realidad no lo son) es muy alto.

El presidente del Gobierno no sólo debe cumplir esta promesa, es el conjunto de la sociedad quien tiene que empujar al cambio.

 

El Diario / Reyes Alonso Martín Coleto

 

Lea También: Cultivando el futuro: la revolución de la agricultura regenerativa

 

 

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